Julio Piumato, Secretario General del Sindicato de Judiciales, escribe en el mes de Febrero para Agenda Oculta sobre como el gobierno nacional intenta combatir la inflación realizando un ajuste sobre los bolsillos de los trabajadores.
Aquí el articulo publicado: http://www.agendaoculta.net/2013/02/la-inflacion-no-se-combate-con-ajuste.html
Uno de los ejes del neoliberalismo es culpar al salario por la inflación. Este relato es incorporado por el gobierno de CFK que demoniza los reclamos paritarios mientras que nunca tomó la decisión de una profunda reforma tributaria. No solo eso a la voracidad empresaria, que se traduce en trabajo precario y esclavo, lo promociona con comitivas al exterior.
por Julio Piumato.
Tras una década donde los trabajadores recuperamos la posibilidad de discutir salarios en convenciones colectivas por pedido expreso de la Confederación General del Trabajo (CGT), conducida por Hugo Moyano en el año 2004, época en que Nestor Kirchner facilitara entonces la recuperación salarial luego de décadas neoliberales, comenzó lenta pero sostenidamente a recuperar la Argentina el “círculo virtuoso de la economía”: mayor salario, genera más consumo, el mayor consumo más producción y la mayor producción, más empleo. Así y fundamentalmente del 2004 al 2008 se profundizó la creación de puestos de trabajo que había comenzado desde el sinceramiento del valor de la moneda a partir del 2002.
El afianzamiento de la justicia social requería medidas de fondo para profundizar el modelo. Desafortunadamente, no sólo desistió el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner de impulsar la ley de participación de los trabajadores en las ganancias (artículo 14 bis de la Costitución Nacional) sino que la decisión de no llevar adelante una profunda reforma tributaria que plasmara una más equitativa distribución de la riqueza llevó a que la presión fiscal cayera cada vez con más peso sobre los trabajadores y sectores más humildes; ello a partir de mantener un IVA elevado y presionar cada vez más sobre los salarios con el impuesto a las ganancias, mientras que grupos concentrados de poder económico en nuestro país pagan ínfimos impuestos o no pagan siquiera.
La creciente inflación que viene sufriendo el país desde hace años y que se va profundizando por desaciertos en la gestión económica y la voracidad empresaria, va mellando la recuperación alcanzada y pone en riesgo la base del modelo que es el consumo popular.
Lejos de atacar las causas del flagelo del alza de precios se afianza la presión sobre los salarios con la pretensión de techos en la discusión paritaria golpeando fuertemente las economías de los trabajadores ya afectadas por el ajuste en las asignaciones familiares, donde los hijos de los trabajadores son discriminados ya por seguir, en este caso, con las políticas restrictivas creadas por Cavallo en 2001. Cada año son más los hijos de trabajadores que no perciben su asignación o cobran menos por ella.
Estas políticas de ajuste encubierto se completan con un cuadro salarial donde el sueldo promedio en la Argentina es de $ 3400 y donde más de 2 millones de trabajadores perciben menos que el salario mínimo vital y móvil (a partir de febrero es $ 2.875).
Más aún, el número de trabajadores no registrados ha aumentado, y no ha habido políticas por parte del Gobierno para combatirlo. Existen además hoy más de 500 mil trabajadores sometidos a condiciones de esclavitud en sus“empleos”. Para peor, en la desesperación por frenar los precios, el Gobierno Nacional hace un tiempo ha comenzado a “promocionar” los modelos productivos esclavistas como el de “La Salada”, o el de las Corporaciones como Nidera, que lejos de ser sancionados (por trabajo esclavo que denunció mediáticamente hace menos de 4 años la propia AFIP) han pasado a integrar las comitivas oficiales, en una clara muestra de la dirección de las políticas “antinflacionarias”. Además, en la propia CGT dirigentes del Sindicato del Hielo y Pequeños Mercados denunciaron que en el propio Mercado Central la casi totalidad de los trabajadores están precarizados por orden de la Secretaría de Comercio Interior (a cargo de Guillermo Moreno) con el fin de “mantener los bajos precios a cualquier costo”.
En un claro doble discurso, más allá de lo que se declama, se comienza nuevamente a demonizar el salario echándole la culpa de la inflación y poniendo en marcha todos los mecanismos para poner freno a las justas demandas de los trabajadores.
Nadie puede desde la perspectiva de la Justicia Social, defender la posición neoliberal de que “los salarios generan inflación”. Más aún, esas ideas dominaron la escena nacional el país terminó en bancarrota y el Pueblo pauperizado; puesto que, como es sabido, la variable económica que representa para una empresa el salario del empleado no es más que eso, una de tantas variables, que ni siquiera significa la más importante de ellas ni mucho menos. Eso sin contar que, además, la ganancia que obtiene la empresa y el empresario, obligadamente y sin excepción, es resultado del esfuerzo del trabajador.
La inflación es generada por la voracidad empresaria que trata de concentrar la riqueza mantenido niveles de rentabilidad que lo llevaron a quedarse con la tajada más grande cuando el país crecía a tasas del 9 o 10 por ciento anual y el Gobierno que muchas veces recordó “que se la llevan con pala” no tuvo la decisión política ni tal vez la autoridad moral para llevar adelante una reforma integral del sistema impositivo que favorezca a los humildes y garantice una equitativa distribución de la riqueza, ni tampoco de modificar los sistemas de comercialización y la aplicación efectiva de la ley de defensa de la competencia. La verdad muestra que en estos 10 años creció la concentración de la riqueza..
Hoy, cuando la realidad económica demuestra que no se ha hecho lo necesario en políticas estratégicas de transporte, de energía, o un modelo de industrialización profundo y auténticamente nacional, sino que se han desperdiciado importantes recursos que han enriquecido a los menos, y está todo por hacer, es necesario llamar las cosas por su nombre.
La inflación no se combate con ajuste. Se enfrenta con redistribución del ingreso. Hay que profundizar la Justicia Social antes que sea tarde.
Una política de justicia Social tiene al salario y al empleo digno como herramientas fundamentales para alcanzar ese objetivo. La inflación, la especulación, la corrupción, la codicia y la explotación son enemigos del Pueblo.
En democracia el Gobierno hace lo que el Pueblo quiere y defiende un solo interés, el del Pueblo, decía el General Perón. El Pueblo quiere trabajo, quiere vivienda, quiere seguridad, quiere dignidad.

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