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La organización de cartoneros El Álamo ya logró separar una tonelada de residuos secos por semana, en el barrio de Villa Pueyrredón. Se logra con la contribución de los habitantes y comerciantes del barrio en el espacio comprendido entre las calles Salvador María del Carril, Artigas, Mosconi y Constituyentes. Son 62 trabajadores que recolectan dos veces al día.
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Con 21 tachos con forma de hexágono distribuidos por un sector del barrio de Villa Pueyrredón, la Cooperativa El Álamo echó a andar su maquinaria recuperadora, un “ejercicio fragmentado con una zona del barrio”, como lo definió Alicia Montoya, responsable del equipo técnico del colectivo. Se trata de un emprendimiento solidario entre vecinos, cartoneros y comerciantes que en dos meses logró separar una tonelada y media de residuos secos por semana de la basura de la ciudad.
Todo sucede en el cuadrilátero que forman las avenidas Salvador María del Carril, Artigas, Mosconi y Constituyentes, en el barrio de Villa Pueyrredón. El proceso se inicia en casa: un sujeto al que llamaremos Francisco separa en su casa el papel, el cartón y las botellas de plástico (ver aparte lista completa) del resto de la basura por recomendación de su hijo, Tomás, que lo escuchó en la escuela. Tira sus residuos tradicionales en la puerta de su casa, de 20 a 21 horas, y la otra bolsa la lleva a la dietética Nueva Esmeralda, en Artigas 4157. Allí lo atiende Juan Manuel. “Cuando la gente viene a tirar yo les agradezco porque siento que estamos entrando al mundo de la cultura”, contó el hombre de 70 años a Tiempo Argentino. Su local alberga uno de los 21 cestos fabricados y donados por la empresa Tetra Pak y distribuidos por El Álamo. El comercio tiene 35 años de antigüedad en el barrio y es un referente ineludible en la vida cotidiana de las personas que caminan por la cuadra. “El asunto es despertar conciencia”, resume Juan Manuel.
El Álamo recoge el material dos veces por día, al mediodía y a la tarde. Lo llevan a la planta ubicada en Constituyentes y Roosevelt donde se hace el enfardado. El material finalmente se vende. “El ejercicio es satisfactorio porque cuando se clasifica el material, no viene húmedo como pasaba en la época de Telerman”, afirma Alicia, “y lo descartable tiene que ver con cosas que la gente deja pero que no tienen mercado o tienen mercado negro, como los vasitos de yogurt o el celofán de los fideos”.
Lo recaudado se destina al salario de los 62 trabajadores, entre cartoneros, personal dispuesto en grandes generadores y de planta. Si cualquiera de ellos trabaja ocho horas durante seis días percibe un sueldo superior a $ 4500. Los pagos se realizan por cajero automático. “Es una experiencia de trabajo”, definió Alicia.
Las cooperativas de recuperadores de residuos firmaron a principio de año el primer contrato con el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Se trata de la formalización de un trabajo que es vital para la recolección diferenciada. Con el acuerdo, el GCBA entrega a las cooperativas la recolección, acondicionamiento y comercialización de residuos reciclables y reutilizables. En consecuencia, los residuos húmedos quedan en manos de las tradicionales empresas privadas de higiene urbana. Los trabajadores tienen por condición no consumir drogas ni alcohol en horario de trabajo, no trabajar con niños ni romper bolsas y usar uniforme y credencial.
El objetivo de El Álamo es extender la iniciativa a todo el barrio en cuatro meses. Para ello, uno de los siete pasantes de la carrera de Ciencias Ambientales de la Facultad de Agronomía, de la Universidad de Buenos Aires, que colaboran con el proyecto se hará cargo de la zona actual y el resto pasará a trabajar en otras calles hasta que se conforma otra célula y así, en forma sucesiva. También emplearán otros tachos dado que los actuales se vuelven inservibles cuando llueve o hay fuertes vientos. Además, El Álamo inició charlas con Integra, la empresa que se dedica a recolectar los residuos húmedos en el barrio con el objetivo de diferenciar los horarios de recolección, incluso como disparador de conciencia. Así, los cartoneros trabajarían de 7 a 8 de la mañana. De esta forma también se busca combatir dos problemas sociales: la ausencia de transporte económico por las noches y la exposición de los trabajadores a consumos problemáticos. Sólo falta el visto bueno del ministro de Ambiente y Espacio Público, Diego Santilli. Por lo pronto, Francisco y Tomás cumplen con la parte que les toca.   «
Materiales Reciclables 
Papel limpio, vidrio que no pertenezca a lamparitas o tubos fluorescentes, espejos o lentes. Tetrabriks de todo tipo. Cartón, excepto los vasos encerados y el que esté sucio o mojado. Plástico, excepto vajilla descartable y bidones con restos químicos.
Una “estación tóxica” en monserrat
Vecinos de Monserrat realizaron ayer una intervención callejera en las esquinas de Venezuela con Sáenz Peña y Virrey Ceballos, en demanda de containers para ese barrio. La performance fue denominada “Estación Tóxica”, en alusión a las “estaciones saludables” del gobierno porteño. “Parece que fuéramos ciudadanos de segunda, nos dejan vivir en medio de la basura”, reclamaron.

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