falabella

El fiscal federal, Federico Delgado, quiere que se cite a indagatoria al dueño de la marca de ropa Falabella por utilizar talleres textiles clandestinos con trabajo esclavo y explotación de inmigrantes indocumentados instalados en el barrio de Floresta.
El miércoles 22 el fiscal Delgado solicitó al juez Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal n° 11, a cargo de Claudio Bonadio, secretaría n° 22 (a cargo de María Laura Charnis), la indagatoria de Juan Luis Mingo Salazar, dueño de Falabella. Esta medida judicial que puede poner al borde del procesamiento al empresario se inició en el marca de una causa penal a fines de diciembre de 2012 donde se descubrieron dos talleres textiles clandestinos, con inmigrantes reducidos a la servidumbre, donde se encontraron remitos y etiquetas de la marca Falabella S.A.
La causa n° 13354/12 (Fiscalnet 135807/12) “NN s/ reducción a la servidumbre” también refiere al delito de trata de personas (ley 26.364 modificada por la ley 26.842) ya que se encontró “que se apropian del trabajo esclavo a través de la cadena de explotación de seres humanos. Por lo tanto, sus autoridades deben responder penalmente por estos sucesos. Se trata, concretamente, de la firma “Falabella S.A.” y, en consecuencia, es imperativo recibir declaración indagatoria a Juan Luis Mingo Salazar, su presidente. También a Héctor Mitelman y a Gustavo Mitelman, ya que son los responsables de la firma que ofició de proveedora, “SIFAP S.A.”, todo de acuerdo al artículo 294 del Código Procesal Penal de la Nación”.
Los talleres textiles clandestinos se ubican en Quirós 3041, San Nicolás 266 y San Nicolas 276/8 que fueron allanados el 12 de marzo. Allí trabajaban diez personas en condiciones con cama adentro, con un sueldo de aproximadamente $2.500 -de los cuales $1000 eran retenidos para la comida y vivienda- y que las condiciones de higiene del lugar eran deplorables.
“Falabella” suelen contratar a talleres que subcontratan a otros talleres más pequeños. Es decir, las empresas mantienen el trabajo de diseño, comercialización, imagen, moldería y corte, mientras que tercerizan la confección, terminaciones y planchado directamente en talleres clandestinos o a través de talleristas intermediarios. Estos últimos se ocupan de subcontratar a trabajadores a domicilio o a otros talleres.
También tienen responsabilidad los eslabones intermedios de la cadena de comercialización, en Robert Egber Tupino Yncacutipa, que subvirtió el giro de los negocios formalmente declarado, para montar un taller ilegal. Este tallerista se encuentra registrado ante la AFIP como monotributista, CUIT n° 20-954561179-4, correspondiente a la categoría F (acabado de productos textiles), pero no tiene ningún empleado registrado ante dicho organismo.
El taller textil ubicado en San Nicolás 266 tiene de capataz o tallerista a Robert Egber Tupiño Yncacutipa quien manifestó que vive en el lugar junto a su esposa, Sonia Paula Salas Huaman. Además allí viven y son explotados una pareja con tres hijos. Durante el allanamiento se encontró dinero en efectivo, talonarios de factura “C” a nombre de Tupiño Yncacutipa, así como también bultos de ropa con etiquetas de Falabella, Sybilla y Americanino (las últimas dos son marcas propias de Falabella). Había cuatro máquinas en el taller.
El taller ubicado en Quirós 3041 tiene doce máquinas de coser, su encargado también es Tupiño Yncacutipa. Al momento del allanamiento, se encontraban cinco costureros todos de nacionalidad peruana, con excepción de uno boliviano y uno indocumentado. Uno de los costurero declaró que trabajaba nueve horas por mil pesos por mes. Y además reveló que la comida se la llevaba el talleristas desde San Nicolas.
Asimismo se encontraron prendas sin terminar, con etiquetas de Falabella, Sybilla y Americanino, idénticas a las halladas en el taller de San Nicolás 266. Una persona en situación migratoria irregular.
El fiscal comprobó que toda esta cadena de comercialización abreva de la esclavitud. Ello es así porque el nexo entre Falabella y los talleres textiles ubicados en Quirós 3041 y San Nicolás 266 es la firma “SIFAP S.A.”, con domicilio en Mendoza 4838/40, que funciona desde 1943 bajo el rubro “taller de estampados en metales (fábrica de plumas y chinches)”.
El dueño de “SIFAP S.A.” es Héctor Mitelman y el presidente de la sociedad es Gustavo Mitelman. En la causa quedó ratificado los hermanos Mitelman son proveedores oficiales de Falabella. Los rollos de etiquetas a nombre de Falabella S.A. contienen la inscripción de códigos de barra o de productos y precisamente esas identificaciones condujeron a los investigadores a la firma “SIFAP S.A”. La cadena es: talleres clandestinos-“SIFAP”- “Falabella”. Por ello la indagatoria Juan Luis Mingo Salazar –Presidente de Falabella S.A.- a Héctor Mitelman, a Gustavo Mitelman –titular y Presidente de SIFAP S.A, respectivamente- y al tallerista Robert Egber Tupiña Yncacutipa.
Falabella con este sistema de producción viola la ley 12.713 que establece responsabilidad solidaria de empresarios, intermediarios y talleristas a los efectos del pago de salarios y de los accidentes de trabajo. También el código penal en el artículo 140 y 145 bis, como también en el artículo 117 de la ley nacional de migraciones (nro.25.871).

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