Por Gustavo Vera, legislador porteño de Bien Común

La Alameda hace muchos años que conoce en detalles el reino de Anibalandia. A partir del programa de PPT de Jorge Lanata deja a la luz una parte del tráfico de efedrina para carteles narcos de México. Pero la Alameda hace tiempo que viene denunciando hechos del crimen organizado que involucran o salpican a Aníbal Fernández o hombres de su confianza muchos de los cuales están judicializados. 


En la época que manejaba tres resortes claves del Estado: el Ministerio del Interior primero, y Justicia, Seguridad y DD.HH después la Inspección General de Justicia (IGJ) que luego de correrlo a Ricardo Nissen en una breve gestión Debora Cohen y luego colocó a Marcelo Maberti y el otro área clave es la Direnación Nacional de Migraciones donde puso a un hombre de su riñón, Ricardo Rodríguez.
La estructura que armó del reinado de anibalandia fue la Inspección General de Justicia, que autoriza las empresas off-shore, la Dirección Nacional de Migraciones que debe velar por los inmigrantes, y el control de todas las fuerzas de seguridad federales. Con esta estructura del Estado se desarrolló el proceso de acumulación mafiosa de capital. A las pruebas me remito.
Junio del año 2005, el director de Control y Permanencia de la Dirección Nacional de Migraciones, Carlos Saperes, uno de los funcionarios más prestigiosos del organismo pega un portazo y renuncia porque Oscar Deina y Ricardo Rodríguez dos hombres de Aníbal Fernández le daban la instrucción de no inspeccionar los talleres textiles clandestinos donde había costureros traficados desde Bolivia a la Ciudad de Buenos Aires. Saperes pedía inspectores y tecnología para inspeccionar los 129 talleres textiles clandestinos de Floresta que tenía denunciando, y era Deina y Rodríguez se negaban sistemáticamente darle inspectores. Por ello y las amenazas de muertes reiteradas renuncia Saperes. De todo esto quedó constancia en un reportaje en el diario La Nación por Pablo Tomino del 4 de abril de 2006. De hecho en la Alameda Carlos Saperes dio una conferencia donde en el audio, hoy dado a conocer en el programa on-line que conduzco La Verdad Concreta de la Universidad Abierta Interamericana, se refería a que desde el Ministro del Interior para abajo se sabía que existía gente esclavizada y chicos que solo comían arroz. No se puede acusar a Carlos Saperes de agente del grupo Clarín o Lanata. Saperes fue cesanteado en la última dictadura militar. Reincorporado en el gobierno de Ricardo Alfonsín y casi 20 años trabajó en la Dirección Nacional de Migraciones. Pero prefirió renunciar a vender sus convicciones que convivir con la trata y explotación en talleres textiles y el campo.
La segunda pata de Anibalandia tiene que ver con la Inspección General de Justicia cuando por resolución 932-2009 asume Marcelo Mamberdi. Allí empieza el festival de sociedad dedicadas al lavado de dinero. Es tan grave y grosero que el Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI que agrupa cientos de países en la lucha contra el lavado) en junio de 2011 casi expulsa a la Argentina del organismo, textual de la resolución “por graves deficiencias estratégicas contra el lavado”. De hecho en los últimos 30 años existen solo dos condenados por lavado en la Argentina. Un carnicero cordobés por el cual premiaron al fiscal Gonela con la unidad especializada en lavado de dinero y cuatro mexicanos que traían dinero trucho en el 2011.
El tercer organismo es el propio control que Aníbal Fernández tuvo de las fuerzas de seguridad. Bajo la gestión de Néstor Valleca jefe de la PFA y hombre de Aníbal se verticalizó y sistematizó las coimas de las jefaturas por comisarias. Tenían el mapa del delito las comisarias para pasar la gorra para recaudar y enviar ese dinero hacia arriba que son políticos y jueces. Tanto es así que cuando asume Nilda Garré el ministerio de Seguridad le ordena a un equipo de asesores entre ellos Jorge Rodríguez para que investiguen las comisarías. A Jorge Rodríguez le toca investigar el sistema de quintas en 16 comisarias que llegan a recaudar 4 millones semanales por comisaría con prostíbulos, narcos, desarmaderos, etc. De hecho la propia Nilda Garré pasa a disponibilidad decenas de comisarios por encubrimiento por trata y proxenetismo en una causa que impulso con la jueza federal María Romilda Servini de Cubría.
El reino de Anibalandia que acumula capital no comienza con la causa del triple crimen de General Rodríguez (Sebastián Forza, Damián Ferrón y Leopoldo Bina) cometido en 2008 en conexión con la  efedrina, ya se venía el contrabando en la causa de Servini de Cubría con los cinco funcionarios nacionales procesados, entre ellos el titular del SEDRONAR Graneros y los hermanos Zacarias, entre ellos Luis quien era el director de Ceremonial y Protocolo, por lo tanto la efedrina que llega a la Casa Rosada no es una metáfora sino una realidad de una causa penal donde están procesados por tráfico de efedrina para cartel de Sinaloa y Chapo Guzmán, su amante, sus hombres y una quinta en la provincia de Buenos Aires fue encontrado un laboratorio del Chapo Guzman. No es menor que está noche se robó el auto de la jueza federal. Tampoco es menor el cargamento de efedrina en un barco propiedad del sindicato de marítimos SOMU que dirige Omar Suárez quien estuvo en el Vaticano en un viaje realizada por la presidenta. Por eso no es una exageración decir que el narcotráfico llega a la Casa Rosada y excede a Aníbal Fernández.   


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