Nicolás Del Mastro referente de la Alameda y la Multisectorial 21F en Rosario, expuso en el Congreso de Jóvenes que organizo la Academia Pontificia de Ciencias Sociales en el Vaticano en relación al Laudato Sí, los Objetivos de Desarrollo Sustentable y el Acuerdo Climático de París.


  • Exposición completa en el Simposio Juvenil Vaticano 2019.


Quiero agradecer la invitación a este Simposio, al responsable de la Academia Mons. Sanchez Sorondo y todo su fenomenal equipo de trabajo. También al profesor Jeffrey Sachs y al programa de la Objetivo de Desarrollo Sostenible de la ONU para jóvenes, por dar sentido de comunidad y contundas a un trabajo iniciado en el tiempo con estos encuentros, iniciando procesos. Creemos que es la metodología acertada.

Procesos estratégicos que define claramente el cambio la óptica, es el cambio al que debemos orientarnos cambio del que nos habla el Papa Francisco, ir de la inmediatez imperante en nuestro mundo, a dar continuidad y contención a procesos de formación enriquecedora de experiencias nacionales y locales en un marco global e impulsar la unidad por la misma ocupación de hermanos y hermanas de generación como hacemos con este Simposio de Jóvenes en el Vaticano. Juventud movilizada, como la hemos visto en este último mes en distintas ciudades. Somos esa juventud, el colectivo social llamado a protagonizar esta causa, que es el clamor de nuestra hermana madre casa común, de los excluidos y más débiles y que también nos incluye sin dudas.

Hoy aquí queremos reflexiona aportar, compartir, construir y trabajar con misión y objetivo, por una nueva solidaridad generacional consciente de sí, capaz de en libertad y con creatividad militar acciones en conjunto. Soy de Argentina, del interior de mi país, de la ciudad de Rosario miembro de la Fundación Alameda, la organización más pobre de mi país, parida de las asambleas barriales del 2001, que trabajando por una sociedad sin excluidos ni esclavos conoció, camino villas y barrios porteños junto al por entonces Obispo de Buenos Aires Jorge Bergoglio, denunciando el trabajo esclavo, la trata de personas, el narcotrafico y la corrupción policial y judicial, pero construyendo centros comunitarios, cooperativas, redes anti mafias, y ahora un movimiento popular el 21F desde las bases del movimiento obrero, uniendo de norte a sur nuestro país, del centro a la periferia y de abajo a arriba.

Quiera referirme a la carta encíclica Laudato Sí que dirigió el papa Francisco hace 4 años a todas las personas de buena voluntad, documento de actualización clave para interpretar la realidad que vivimos, que coincide absolutamente y emparenta con estos grandes principios vectores directrices, de los ODS. Estas dos expresiones nos plantean el camino de conversión ecológica integral sostenible, de nuestro estilo de vida, producción y consumo, que es imperioso encarar para construir comunidades organizadas equitativas, justas y sustentables para garantizar a nuestros pueblos tierra techo y trabajo.

Partimos de tres relaciones que se encuentran en crisis, la relación del hombre consigo mismo y su comunidad, con el medio ambiente y la casa común, y con Dios. Relaciones de las cuales hemos modificando el núcleo de cada una de ellas cambiando el eje. A través de un consumismo inmediato obsesivo, a través de la maximización de las ganancias y del paradigma tecnocratico y el Dios Dinero.

Tal vez el cambio climático o calentamiento global y la rebelión de la naturaleza son la expresión más fuerte que advertimos, y que afecta claramente a los países más pobres y los pobres de los paises ricos, dañando la salud vital del planeta las comunidades. La emisión de los gases de efecto invernadero, el derretimiento de hielo continentales, el aumento del nivel de los mares, el nivel de asido, la volcánizacion. Pero fundamentamentalmente la utilización de combustibles fósiles. Cusan consecuencias socioambientales, sobre todo en comunidades vulnerables que subsisten de actividades primarias como la pesca, la forestacion, la agricultura familiar y campesina, provocando la migración de personas a las periferias territoriales de nuestras grande urbes, de característica geticas, donde los ricos viven encerrados y los pobres en favela, villas miserias, sin movilizada sin servicios público, incluso en pobreza energética ya no solo con desiguales materias sino desiguales biológicas. Siendo el caldo de cultivo para todo tipo utilización de nuestras poblaciones vulnerables.

Somos a su vez herederos de siglos de desarrollo tecnológico, democrático y conquistas que nuestras comunidades demuestran no derraman ni son de progreso indefinido. Y que hoy se expresa en el paradigma tecnocratico que da poder a quien lo financia, que fagocita elimina, sustituye indiscriminadamente y aceleradamente puestos de trabajo mediante el impacto de la tecnología en los procesos productivos industriales que son descartadores lineales, y derrochadores con el objetivo de maximizar utilidades y la reducción de los costos, transfiriendo ganancias al norte o a las economías centrales , y concentrando riqueza en pocas manos, homogeneizando modelos productivos que fomentan también el estrabismo de mono cultivo en grandes extensiones, y mediante el metodo racional científico técnico de posesión dominación transformación y agotamiento de los recursos naturales. Incluso llegando a exportar a nuestras regiones basura, trasformando nuestros países en volqueter de escombro y porqueria.

Otro aspecto es la deuda externa herramientaas de control y dominación, no así la deuda ecológica como dice el Papa Francisco. Así las economías centrales diseñan vedas a economías en desarrollo de posibilidad y solo utilizándolas como proveedor de materia prima, con aberrantes y escandalosos índices de pobreza, indigencia, y desigualdad, como ocurre en mi país, Argentina, país exportador por excelencia de alimentos y materias primas de dicha industria. O imponiendo metas de emisión de gases cuando las grandes economías no los cumplen disfrazando con ropaje ambiental su hegemonía. Economías con una orientación clara a la financilizacion especulativa golondrina generando o promoviendo la usura. Que afectan las soberanías. Y que corroen estructuras generando propios sistemas normativos adictos.

En la actualidad en América del Sur vivimos procesos políticos alineados con la política negacionista y de subestimación a la crisis socio ambiental como expresa los gobiernos de EEUU, Brasil y Argentina. Con elencos gobernantes que acceden al poder mediante la manipulación de algoritmos, la micro segmentación y la construcción de discursos maniqueistas como vemos con el Brexit, la grieta en argentina, el referéndum de Colombia, o la situación de Ecuador y Venezuela. Gobiernos que en lugar de optar por el bien común al estar constituidas por funcionarios – CEOS de grandes aglomerados económicos, y financiados por las empresas petroleras e hidrocarburos priorizan sus intereses sectoriales y particulares y direccionan su política internacional con las definiciones de la Laudato Si, y apartándose del Tratado de París. Ya que ponen en riesgo sus utilidades y es por eso que promueven acciones contra líderes del campo popular que defienden a las grandes mayorías. Y sino observemos lo que ocurre con Venezuela, recientemente Ecuador, Brasil y Argentina. Pero advertimos un cambio, con las elecciones en Argentina Bolivia, Uruguay y el nuevo gobierno de México. Que crean en la integración regional en bloque, y gobiernos que tengan una opción preferencial por los pobres

Este es contexto de la globalización de la indiferencia, tenemos millones y millones de hermanos excluidos, vulnerados, insibilizados y descartados, que son insumo para la explotación de un antropocentrismo desmedido, individualista de utilización del hombre por el hombre, y allí denunciamos y advertimos las reeditadas formas de esclavitud reducción a servidumbre, trata de persona, tráfico de organizó, adicciones de psicoactivos, toda forma de degradación humanitaria que quita la dignidad , oprime los proyectos de vida.

Allí quiero detenerme, porque mejor que decir es hacer, quisiera compartir experiencias que son emergentes de esta cultura del descarte.

En rosario, la Fundación Alameda impulsó la Red Anti-mafia, con la finalidad de establecer una herramienta que permita tejer una trasversalidad de ciudadanos honestos, de diferentes creencias políticas y/o religiosas, para llevar adelante una lucha material y cultural contra aquella trasversalidad mafiosa que atraviesa las instituciones del país. Participando de marchas junto a familiares y amigos de de decenas de victimas, como consecuencia del retiro del estado del territorio, la corrupción política, judicial y política, la auto gestión y conducción policial, el descontrol de tenencias, portación y abuso de armas de fuego, la proliferación de denominados búnkers de droga hoy derivado en un sistema de entra a domicilio que La Alameda denuncio, y las erráticas reformas procesales penales, llevaron a quintuplicar la taza de homicidios. En una ciudad cabecera a la vera del Río Paraná, el más importante del continente después de Amazonas, con el complejo portuario de oleginosas más importante del interior del país, y viviendo el boom inmobilario durante esos años. En la actualidad desde la Alameda integramos el Foro Adicciones Rosario, un espacio de encuentro reflexión propuesta y respuesta a los y las jóvenes en adicciones compuesto distintas organizaciones acciones sociales, comunidades terapéuticas profesionales y fundamentamente con los dispositivos territoriales llamados centro de vida de la Pastoral de Adicciones, en la periferia territorial para la atención contención y prevención en consumo problematicos de psicoactivos hacen un trabajo cuerpo a cuerpo, recibiendo la vida como viene de niños niñas y adolescentes respetando su dignidad.

Por otro lado en Argentina desde hace unos años las políticas alineadas con este paradigma del dios dinero la especulación financiera, el paradigma tecnocratico, endeudó el país, aumentó la cantidad de pobres , indigentes, y desocupados, implementado tarifazos , recortes de gasto público, devaluando reiteradamente la moneda, degradando áreas sensibles del estado, desfinanciando áreas estratégicas, e implementando la reforma en material de seguridad social y prendiendo reforma de las leyes laborales. En ese contexto en conjunto con el movimiento obrero, las organizaciones sindicales realizaron una histórica movilización protesta el 21 Febrero del 2018, expresión popular que en el interior se transformó en más de 60 asambleas multisectoriales, de la periferia al centro y de abajo hacia arriba, que en solidaridad ante cada cierre de fábrica, despido de trabajadores, o situación de dolor y descarte de estas políticas neoliberales se movilizo empoderó y unió. Que también construyo un programa de gobierno con 21 puntos inspirado en la Laudato Si, con medidas de corto y mediano plazo, que buscan el desmantelamiento de la bomba financiera que vive Argentina, garantizando el acceso universal a los bienes y servicios, fomentando las economías regionales e impulsando un proceso de reindustrializacion circular, ecológico que garantice el cuidado de la casa común, de protección de los recursos naturales, de diversificación de matriz energética sustentable, y de erradicación de pobreza. Tambien realizan congresos nacionales y encuentros con referentes gremiales. El 21F es un movimiento político que construye comunidad organizada en solidaridad y unidad.

Por último quiero hacer una propuesta como metodología para construir comunidades que busquen la realización de estos grandes objetivo comunes de ODS y materializando tal vez humildemente lo que nos orienta la Laudato Sí, porque nadie se va a desarrollar en una comunidad que no se desarrolla, y dando el nivel de fragmentación, e imposición unívoca y estandarizada de estilo de vida producción y consumo es que necesitamos construir comunidades organizadas, unidad y en solidaridad mediante un Pacto Social, o concertación económica y social que legitimen las medidas necesarias de implementar desde el Estado con acompañamiento popular. La experiencia nos indica que las crisis son oportunidad de parar la pelota y mirar tira la cancha. Argentina tiene la experiencia del Diálogo Argentino, impulsado en aquel momento entre otros líderes y personalidades por el Cardenal Bergoglio, tal vez por eso entendemos que la metodología para pensar, construir, empoderar y pasar a la práctica es mediante la constitución de Mesas de Diálogo como una herramienta, una forma de construir territorialidad, y anclar, amarrar concretamente el pacto social, es decir dar un ámbito para llevar las dificultades y consecuencias dolorosas que generaron hasta aquí este paradigma tecnocratico o en su caso concreto las políticas neoliberales.

Pero la condición necesaria para un pacto social de arriba debe tener una concepción centralizada, pero de ejecución es descentralizada, es decir este pacto debe germinar desde la base desde las comunidades organizadas, es decir es clave la proximidad de las organizaciones libres del pueblo. Partiendo desde la realidad concretísima, y plantear asi una seria de prioridades es decir urgencias, a su vez dar una paraguas de solidaridad, y conducir el tránsito de esas demandas a soluciones concretas, es decir conducir dichos planteos dado y evitando que ante el nivel de fragilidad social pueden desenvolver consecuencias de tensión y alterar la paz social perjudicial siempre para los más débiles.

La construcción del diálogo en una mesa común debe ser libre y creativo para ser fructífero para ser genuino y legitimado y por ende no puede apropiárselo el Estado, pero debe ser con el estado es decir como un ámbito de peticionar con el Estado loca, provincia y nación. Es un hacer andando, aportando ayuda al gobierno popular garantizando la profundidad de los problemas y construyendo propuestas paridas desde su seno para recomponer un lazo roto entre gobierno y pueblo.


La interacción del estado con las organizaciones es libre del pueblo, conformado comunidad organizadas justas equitativas y susténtelas, en la defensa de la libertad dignidad y vida constituyen la cultura del encuentro como metodología para recuperar los territorios rotos, las comunidades grietizadas, organizaciones encerradas en sí mismas. Necesitamos recomponer el tejido social para devolver dignidad a los excluidos, cuidar la casa común y erradicar la pobreza.

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